Flexibilidad y pilates

     Buenos días de nuevo! Comenzamos este año con un primer artículo de una serie en la que vamos a hablar de capacidades físicas, las cuáles vamos a trabajar y mejorar con el método pilates, y el tema de hoy está enfocado en la flexibilidad.

     Lo primero que vamos a hacer es definir esta capacidad física, y básicamente cualquier definición que encontremos va a hacer referencia a la flexibilidad como “la disposición de un objeto o individuo para ser doblado con facilidad”. Éso en términos generales, pero si afinamos un poco más y nos centramos en los músculos, la flexibilidad muscular es “la capacidad de un músculo para ser estirado sin sufrir daños”. ¿Cómo influye esta capacidad en el desarrollo de movimiento de mi cuerpo? Pues bien, los movimientos que realizamos con nuestro cuerpo son posibles porque nuestros músculos y huesos están anclados de forma que la contracción y relajación de ciertos músculos posibilita el movimiento de las palancas óseas a las que están anclados: ese conjunto de músculos y huesos que posibilitan un movimiento se llama articulación. Lógicamente, cuanto mejor esté una articulación, hablando físicamente, mejor será el movimiento que genere. Una articulación sana, fuerte, flexible, móvil y resistente nos permitirá desarrollar movimientos eficientes con gasto mínimo de energía y sin causar daños ni molestias a la articulación. En el futuro hablaremos del resto de capacidades físicas, ya que todo el conjunto es importante para la ejecución del mejor movimiento, pero hablando de la flexibilidad hay una diferencia sustancial con respecto al resto que es muy importante.

     Tanto la fuerza como la resistencia como la coordinación o como el equilibrio son capacidades físicas que podemos entrenar para mejorar. Cuando más y mejor entrenemos y trabajemos esas capacidades, más fuerza y resistencia tendremos y mejor coordinación y equilibrio desarrollaremos. Sin embargo, con la flexibilidad no ocurre de esta manera. Cuando nacemos, si valorásemos por ejemplo nuestra flexibilidad en términos de porcentaje, podríamos hablar de que nuestra capacidad es del 100%, y si no mira como los bebés colocan sus piernas y brazos a veces, como se sientan, como se chupan el dedo gordo del pie, etc. El caso particular de la flexibilidad es que conforme vamos envejeciendo, vamos perdiendo flexibilidad, por lo que hablando propiamente, cuando buscamos entrenar nuestra flexibilidad, no buscamos “mejorar” la flexibilidad de nuestros músculos, sino que lo que buscamos es “frenar” esa velocidad de deterioro de dicha capacidad. Lógicamente, en cuando trabajo mi flexibilidad, noto que mis músculos se estiran más y que me muevo con más suavidad, pero sólo podré “mejorar” hasta el grado máximo de flexibilidad que mis músculos tienen para esa edad determinada o para esas condiciones genéticas que poseo en el momento que comienzo ese entrenamiento. Así, como la degradación de la flexibilidad es progresiva, cuanto antes empiece a trabajarla, mayor grado de flexibilidad podré conservar y más tiempo podré mantener ese grado. Como seguro conoces, las personas que de pequeños han hecho actividades como gimnasia rítmica, danza y otras disciplinas dependientes de una buena flexibilidad, en la edad adulta mantienen bastante bien ese grado de flexibilidad; si en cambio de pequeños no hemos trabajado nada en la flexibilidad y en la edad adulta empezamos con ello, no alcanzaremos ni mucho menos el nivel de esas personas que sí entrenaron en la infancia.

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fuente: www.city-pilates.com

     Así que, como conclusión, nunca es tarde para empezar a trabajar la flexibilidad, porque vamos a conseguir frenar su ritmo de deterioro, pero lo que no podemos hacer es pretender con 40 años ponernos el pie detrás de la cabeza porque de bebé lo hacíamos. Yoga y Pilates quizás sean dos de las mejores disciplinas para trabajar la flexibilidad, ya que integramos el trabajo con la respiración que va a favorecer el desarrollo de los ejercicios y buscamos además un trabajo más global, trabajando en amplias cadenas musculares (de las que hablaremos en otro artículo, aunque en el de SGA -Stretching Global Activo– ya os comentamos algo) y no sólo en un músculo concreto como los típicos estiramientos focalizados sólo en un músculo.

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